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Acoso psicológico en el trabajo
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Los tribunales pagan con más dinero el daño moral sufrido por el acoso en el trabajo
Publicado el 09/06/2008, por José Mª López Agúndez. Madrid
El Tribunal Superior de Justicia de La Rioja ha indemnizado con 70.000 euros el daño moral de un funcionario que sufrió acoso laboral al ser aislado de su puesto. Se trata de una cuantía poco frecuente que
puede marcar una tendencia para otros tribunales en el futuro.
Las indemnizaciones por el daño moral que resulte de sufrir acoso (mobbing) en el trabajo están en una fase ascendente. Una sentencia de la Sala de lo Contencioso-administrativo del Tribunal Superior de
Justicia de La Rioja ha concedido 70.000 euros a un funcionario que fue aislado de su puesto de trabajo en lo que puede marcar una tendencia en el ámbito de los tribunales a elevar las reparaciones por este
concepto.
El empleado se reincorporó al trabajo después de un proceso de incapacidad temporal, momento en el que sus superiores le desposeyeron de sus funciones como jefe de sección, adjudicándolas a un
antiguo subordinado. El trabajador recibió una nueva jefatura de sección, sin contenido y prevista para realizar una labor de control en la que no disponía de medios materiales y ni personales. Además, el
empleado fue aislado de sus compañeros en un despacho individual y apartado, sin personal a su cargo, por haber quedado todo el que antes tenía bajo la dirección de su antiguo subordinado.
El tribunal explica que “la jurisprudencia del Tribunal Supremo es unánime en todas sus salas: los daños morales no son medibles por su propia naturaleza, de modo que la indemnización guarda relación con
las condiciones económicas de la sociedad y de los implicados, el grado de desarrollo social, los baremos indemnizatorios, etcétera”.
De largo alcance
A ello añade que la compensación alcanza “no sólo al sufrimiento personal de las vícitmas ligado al hecho punible, sino que tiene un amplio espectro, de modo que acoge también el sentimiento de la dignidad
lastimada o vejada, el daño psicológico y la perturbarción en el normal desarrollo de la personalidad”.
La propia sentencia recoge otros precedentes de tribunales que han indemnizado claramente a la baja. Por ejemplo, una sentencia del Tribunal Supremo de 21-VII-2001 que cifró el daño moral en 4.500
euros, un fallo del Tribunal Superior de Justicia de Galicia que estimó el daño en 4.000 euros y otra del Tribunal de Justicia de la UE que concedió 8.000 euros.
Lo relevante de esta sentencia es que teniendo en cuenta la doctrina del Supremo sobre el daño moral y tales antecedentes, multiplica la cuantía por 14, ya que la Administración concedió al trabajador 5.000
euros por el daño moral, precisamente apoyándose en los precedentes citados. La Administración entendía que el trabajador no había justificado de forma suficiente la cuantía del daño.
Criterios para tener en cuenta
Sin embargo, el tribunal de La Rioja sustenta su decisión en tres criterios para fijar la indemnización del daño moral: el acoso permanente, los días de baja (que alcanzaron un año y medio) y el padecimiento
posterior de un cuadro de depresión reactiva, “como consecuencia de un proceso de acoso laboral”.
Según explica el fallo (de 6-XI-2007), es “adecuada” la cuantía de 70.000 euros porque “no se debe minusvalorar económicamente las lesiones a la dignidad de las personas. Como afirma el Tribunal
Constitucional, la dignidad de la persona es un valor espiritual y moral inherente a ella que se manifiesta singularmente en la autodeterminación consciente y responsable de la propia vida”.
Como apunta María Jesús Herrera, socio de Sagardoy Abogados, “la sentencia eleva mucho la indemnización y no está dentro de los parámetros normales; fallos con cuantías elevadas, que se dictaron en
2007, son una del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que concedió 32.000 euros y otra de su homólogo en Castilla-La Mancha, que indemnizó un caso de mobbing con 56.000 euros”. Para Herrera,
aunque la sentencia de La Rioja sea de un tribunal contencioso “se puede extrapolar al ámbito de los tribunales del Orden Social, aunque no sea vinculante”. De esta forma, sentencias como la del tribunal
riojano o la del manchego, rompen una tendencia bajista en este tipo de indemnizaciones.
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COMO PROTEGERSE DE UN JEFE TÓXICO (II)
Entre los procedimientos para salir de la situación de mobbing el profesor González de Rivera, plantea siete pasos que se deben de realizar de manera sucesiva y tantas veces como sean necesarios hasta la superación del mismo y para que la persona pueda volver de nuevo bien a su puesto de trabajo, en las mejores condiciones.
En el primer paso la víctima de acoso debe tomar posesión de su vida en general y de la situación de acoso en particular. Lo primero que la víctima debe hacer es no alterarse aún sabiendo que le están haciendo la vida imposible. Es muy importante darse cuenta de que no es lo mismo ser responsable que ser culpable. El acosador o acosadores tienen la culpa de lo ocurre, pero la víctima tiene la responsabilidad de salir bien de todo. Esperar ayuda de los acosadores es el primer error y suplicar, exigir, amenazar o lo que sea a otros para que dejen de maltratarte sólo empeorará las cosas.
El segundo paso es mantener la calma. El mantenimiento de la calma necesita un método. La psicoterapia autógena es la que parece dar los mejores resultados. Se desaconseja la Relajación Progresiva, pues muchas víctimas no logran distensar bien los músculos, y a la tensión subyacente de la situación de acoso suman la propia de la relajación progresiva.
El tercer paso es minimizar el daño. Minimizar el daño implica parar el autoestrés y la manía de buscar culpables. Cierto es que la víctima de mobbing está sufriendo un daño, para eso aprende a mantener la calma, practicando el método de relajación de manera frecuentemente. No se debe hacer más daño enfadándose con su pareja, con los amigos o pasar las noches en blanco maquinando venganzas. Si hay que sufrir que se a lo mínimo.
El siguiente paso es entender la situación. Este paso sólo es posible una vez dado los pasos anteriores. Los acosadores siempre son envidiosos, controladores y mediocres, y los intereses que estos individuos tienen escapaban a tu compresión. Lo que crees que es una virtud o mérito tuyo a ellos les molesta. Es posible que al comprender estas dinámicas de los acosadores te vengas ataques de furia por lo que hiciste en tal caso intenta mantener la calma ejercitando la relajación.
El quinto paso es decidir, ¿A dónde quieres llegar? ¿Cómo quieres que sean las cosas para ti? ¿Qué esperas de tu trabajo? Una condición es lo que tiene que ocurrir para que otra cosa ocurra. Una vez que sepas lo que quieres, tienes que construir en tu mente el plan que decida tu futuro. Es importante que te preguntes si lo que realmente quieres es el mal del acosador o tu propio bien. Donde te puede llevar el decidir ser víctima o demonio vengativo no te va a gustar, al no poder salir de la situación, y la transformación negativa que operará en tu persona.
El sexto paso implica Proactividad vs. Reaccionar. Ser proactivo indica responsabilizarse manera consciente y deliberada de lo que uno hace y decide. Se reactivo indica reaccionar ante el ambiente, sin racionalizar y estudiar la situación, como si fuéramos actos reflejos.
El último paso es ser agente de cambio social. Cuando se aplican los pasos anteriores, ocurren transformaciones sorprendentes y maravillosas en las personas. Como el creciente interés por el desarrollo y la felicidad de los demás, el deseo de compartir tu paz y tu éxito y sobremanera el poder de atenuar, contrarrestar y eliminar la contaminación psíquica de los entornos en los que te mueves.
José Manuel Lantero Fernández
Presidente de Asascapt.
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DURANTE EL MES DE JUNIO EL SASESORAMIENTO PSICOLÓGICO SE IMPARTIRÁ LOS MIÉRCOLES DÍAS 11, 18 Y 25 DE 6 A OCHO DE LA TARDE EN LA SEDE DE LA ASOCIACIÓN EN EL CENTRO SOCIAL DE CAMPOMANES, SITO EN LA CALLE DE CAMPOMANES NÚMERO 12 BAJO, 33008 DE OVIEDO. PARA MÁS INFORMACIÓN LLAMAR AL TELÉFONO DE LA ASOCIACIÓN 696 15 21 11.
LA JUNTA DIRECTIVA.
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Uno de los puntos que el PSOE introdujo en su programa electoral en materia de justicia era la lucha contra el acoso laboral. En este sentido, el programa anuncia una reforma para poder sancionar penalmente el acoso laboral y contractual, además de establecer la responsabilidad penal para las personas jurídicas.
Y es que la lucha contra este tipo de riesgo laboral se ha convertido en uno de los ejes principales de los sindicatos.
En este sentido, la secretaria de Salud Laboral de la Comisión Ejecutiva Confederal de UGT, Dolors Hernández, aseguró la pasada semana en un debate celebrado en San Sebastián que "lo que ocurre hoy con los problemas psicosociales en el trabajo es que, como no se conocen, los trabajadores no identifican que sus problemas de deterioro de su salud van vinculados a su situación laboral".
Hernández detalló que, para poder afrontar el mobbing, "resulta fundamental proporcionar a los trabajadores información y formación necesaria".
Según explicó, detectar e impedir los daños psicosociales "es un nuevo reto de futuro en la prevención de riesgos laborales", e informar a los trabajadores y a los empresarios "es fundamental"
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El 28% de los trabajadores asegura sufrir acoso laboral en Castellón
ABC
CASTELLÓN. Cerca de 80.000 trabajadores de la provincia castellonense consideran que sufren acoso laboral en su puesto de trabajo, según un estudio en el que ha participado el sindicato UGT. La investigación realizada por un grupo de expertos en materia laboral concluye que del 28 por ciento de los trabajadores que se sienten acosados laboralmente, el 8,6 por ciento, es decir, más de 24.000, consideran que lo sufre de forma grave, según informaron fuentes del sindicato en un comunicado.
Del mismo estudio se desprende que entre 4.000 y 6.000 trabajadores sufren trastornos psicológicos de moderada gravedad debido a la presión laboral «tendenciosa» que padecen en su lugar de trabajo, como son trastornos en el estado de ánimo, alteraciones del pensamiento, ansiedad o trastornos somáticos.
En este sentido, el secretario general de Acción Sindical de UGT Plana Alta-Maestrat-Els Ports, Ignacio Pacios, recordó que el acoso laboral «es considerado una de las violencias más íntimas y clandestinas del mundo del trabajo y una de las experiencias más devastadoras que puede sufrir un ser humano en situaciones sociales ordinarias hasta el punto de destruirlo física y psicológicamente». Según algunos estudios, en Suecia, entre el 10 y el 15 por ciento de los suicidios están provocados por situaciones de presión laboral.
Otro de los datos que trasciende del estudio es que en el 88 por ciento de los casos de acoso laboral, éste se da una o más veces por semana, y que en el 69 por ciento de las ocasiones las situaciones de acoso son realizadas por hombres.
El secretario general de Acción Sindical de UGT en Castellón lamentó que «la presión laboral tendenciosa es un riesgo laboral en alza, tal y como demuestran las denuncias por acoso laboral recibidas por la Inspección de Trabajo».
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DURANTE EL MES DE ABRIL EL ASESORAMIENTO PSICOLÓGICO SE IMPARTIRA LOS MIÉRCOLES DIAS 9, 23 Y 30 DE 6 A 8 DE LA TARDE EN LA SEDE DEL CENTRO SOCIAL DE CAMPOMANES.
CALLE CAMPOMANES Nº 12 - 33008 DE OVIEDO.
PARA INFORMACIÓN PUEDEN LLAMAR AL TELÉFONO 696 15 21 11.
LA JUNTA DIRECTIVA.
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El hostigamiento laboral, que se produce cuando un trabajador sufre críticas a su trabajo y es tratado con menosprecio por su jefe o compañeros de forma constante, acaba causando más daños a la persona que el acoso sexual. El hecho de que el acoso sexual esté peor visto por la sociedad hace que la víctima encuentre más apoyo que en el caso de sufrir hostigamiento laboral o mobbing, un proceso que deja indefensas a sus víctimas, según pone de relieve una investigación presentada ayer en Washington (EEUU) en el marco de una conferencia internacional sobre salud y estrés organizada por la Asociación Psicológica Americana.
Para llegar a sus conclusiones, los autores, de las universidades de Manitoba y Queen’s (Canadá) analizaron 110 estudios realizados a lo largo de los últimos 21 años, y descubrieron que los empleados víctimas de acoso tenían más probabilidades de abandonar su puesto y de no estar satisfechos con su trabajo y sus compañeros que quienes habían sido víctimas de acoso de tipo sexual. También sufrían mayores niveles de estrés, agresividad y ansiedad.
El profesor Iñaki Piñuel, de la Universidad de Alcalá de Henares, considera que este estudio corrobora los resultados de investigaciones realizadas en España que demuestran que el maltrato psicológico provoca a la larga más daños que el puramente físico. “Los síntomas de estrés postraumático son más frecuentes entre víctimas de mobbing que de acoso sexual”, explica Piñuel a modo de ejemplo.
No obstante, el profesor advierte que los casos de acoso sexual acaban siempre en hostigamiento psicológico. El acoso laboral está en aumento y afecta ya a un 9%-15% de la población activa española. Según Piñuel, seguirá creciendo por la desaceleración económica.
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El comité nacional de la Federación de Servicios Públicos (FSP) de la UGT ha aprobado una resolución en la que insta a los órganos superiores del sindicato a realizar las acciones necesarias ante las instancias pertinentes para que se tipifique penalmente el acoso moral en el trabajo.
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Según un comunicado difundido hoy por el sindicato, esta resolución fue aprobada por unanimidad por el centenar de delegados de la FSP en su reunión de ayer, tras la iniciativa presentada por la delegación de este sindicato de las comarcas de Lleida.
La iniciativa persigue evitar que haya un vacío normativo en el orden jurisdiccional respecto a estos casos, así como eliminar la dificultad que entraña su tipificación.
El "mobbing" se refiere a situaciones de acoso a un trabajador ante el cual se vierten actitudes de violencia psicológica de forma continuada, causándole alteraciones psicosomáticas derivadas hacia cuadros de ansiedad y que provocan en la mayoría de las ocasiones el abandono por parte del trabajador de su puesto de trabajo al no soportar el estrés al que se encuentra sometido.
Según UGT, "a nadie se le escapa el hecho de que se da particularmente y de forma excesivamente latente en el ámbito de la función pública, principalmente por su particular forma de organización del trabajo y de la misma forma, de las pocas posibilidades de huida de una situación que acaba siendo insostenible para la mayoría de trabajadores del sector público".
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Únicamente el 10% de las víctimas de acoso laboral tratadas por el Servicio Aragonés de Mediación y Arbitraje (SAMA) hacen pública su situación. Además, el acoso en el trabajo, o mobbing, lo sufren más las mujeres. Una de cada diez trabajadoras son víctimas en sus trabajos. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, el próximo 8 de marzo, Comisiones Obreras organizó ayer en la Casa de la Mujer una jornada dirigida a más de un centenar de delegados sindicales para informarles sobre los diferentes aspectos de El acoso en el trabajo.
"Según datos de la Organización Internacional del Trabajo, entre un 10% y un 15% de trabajadores sufren acoso laboral ", dijo Rosina Valenzuela, la responsable del área de Mujer en CCOO. Según Valenzuela, la mejor herramienta para evitar este tipo de violencia en el trabajo es la información. En este sentido expresó la voluntad del sindicato del que forma parte de elaborar planes formativos en las empresas para luchar contra el acoso.
Entre las especialistas que participaron en la jornada, la abogada y sindicalista Isabel González quiso hacer hincapié en el desconocimiento que aún existe en la sociedad sobre los riegos psicosociales de este tipo de acoso y que, finalmente, provoca el aumento de casos de víctimas de mobbing. Asimismo, subrayó el hecho de que el acoso en el trabajo reduce la productividad de las empresas.
"No hay que confundir el acoso laboral con otras fenómenos similares como el burn out, el jefe tóxico o un conflicto laboral", dijo Dolores Serrat, profesora de Medicina Legal de la Universidad de Zaragoza y licenciada en Derecho. "La existencia de violencia moral en el trabajo depende de los datos y de la frecuencia: en el acoso laboral, desde el punto de vista legal, debe darse una intencionalidad de aniquilamiento psicológico continuado durante, al menos, seis meses".
Según Silvia Egido, psicóloga especializada en Salud Mental, es importante conocer los síntomas que los acosados registran. "Las víctimas se aíslan, pierden las relaciones sociales y familiares y les cuesta mucho volver a iniciar una vida normalizada después de una situación de este tipo", dijo la psicóloga. "Por otro lado, la sociedad tiene que entender que no todo el mundo es igual ante una situación de acoso, pues hay gente con más riesgo de ser víctima", apuntó la técnico del gabinete psicológico de CCOO María José Toca, quien afirmó que la dinámica de acoso no solo afecta a los acosados, sino a todo el grupo.
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El acoso laboral
Ricardo Saenz
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define el acoso moral o psicológico como la "práctica ejercida en las relaciones personales, especialmente en el ámbito laboral, consistente en un trato vejatorio y descalificador hacia una persona, con el fin de desestabilizarla psíquicamente". Por su parte, la justicia define la situación de acoso laboral como aquella "situación contextual en el ámbito laboral, prolongada, sistemática y recurrente, en la que se ejerce una violencia psicológica mediante acciones u omisiones preconcebidas, conscientes y voluntarias, carentes de justificación". (Sentencia 4242/2006 del TSJ de Valladolid).
Dejando aparte definiciones más o menos académicas, por acoso laboral se entiende un conjunto de acciones encaminadas a quitarse de en medio a un trabajador que resulta molesto para su jefe y, en ocasiones, para sus compañeros. En unos casos será porque, en opinión del jefe, ese trabajador resulta poco rentable; en otros, por envidia o como venganza porque el trabajador sea poco sumiso. Lo primero sucede con más frecuencia en el ámbito de la empresa privada; lo segundo en el de la Administración pública. Este comportamiento es más común de lo que parece, y sigue habiendo una relativa permisividad hacia los acosadores, porque el daño que causan tarda mucho tiempo en hacerse evidente y porque, en un alto porcentaje de los casos, la víctima opta por rendirse y abandonar su puesto de trabajo antes de arriesgarse a seguir un camino que, con mucha probabilidad, sólo le acarreará más problemas y un deterioro de su calidad de vida y de su salud. Tristemente, la gran mayoría de los casos que se denuncian queda sin ser investigada o se resuelve favorablemente para el acosador por falta de pruebas. A día de hoy, el acoso laboral sigue sin aparecer tipificado como delito, aunque la Constitución española, en su artículo 15 nos reconoce a todos el derecho a la vida y a la integridad física y moral, y en su artículo 18.1, nos garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.
El acoso psicológico en el puesto de trabajo suele tener tres actores:
1.- El acosador, que es casi siempre el jefe, encargado o superior jerárquico de su víctima. Suele ser una persona moralmente enana, aquejada de una miopía que le impide ver en los demás a otros seres humanos, de alma cetrina, ego rechoncho, inflado por los aduladores que lo rodean y que son sus cómplices, a veces activos y siempre por omisión de su deber de denunciar y no consentir tal comportamiento. Con frecuencia es un cobarde, incapaz de enfrentarse a su víctima cara a cara y por derecho; prefiere sembrar insidias y azuzar al grupo de los dóciles, timoratos o envidiosos que ven la posibilidad de conseguir algún despojo de la víctima –el cargo que ocupa, su despacho, su complemento- si consiguen acabar con ella.
2.- Los cómplices, por acción u omisión, son con frecuencia un grupo numéricamente significativo de compañeros de la víctima. Movidos sobre todo por el miedo de caer en desgracia y sufrir los mismos daños que ellos contribuyen de manera decisiva a infligir, pero también por envidia de un compañero que suele ser más apto para su trabajo, y a menudo por la esperanza de alcanzar alguno de los "privilegios" laborales que dejará ese compañero si por fin consiguen echarlo. Procuran lavar su mala conciencia pensando que algo habrá de cierto en las insidias y murmuraciones vertidas por el jefe y buscan confirmación en la mala cara que inevitablemente se le va poniendo a la víctima. Quién no ha vivido situaciones parecidas, en el patio de un colegio, por ejemplo, donde un matoncillo atemoriza a los más débiles ante el silencio y la pasividad del rebaño, que presencia la paliza con una mezcla de regocijo, vergüenza y alivio por no ser ellos las víctimas. Pero, en el caso laboral, suelen dar un paso más y se convierten en colaboradores activos para ganar méritos a los ojos del acosador.
3.- La víctima, por lo general un trabajador concienzudo y responsable, independiente y fiel a sus principios. Esto lo hace doblemente vulnerable, pues genera malestar en los jefes ineptos y envidia en los compañeros peor dotados de cualidades humanas y laborales. Tiene que soportar miradas, contestaciones, silencios, ocultaciones de información, discriminaciones, distintas varas de medir en función de las personas. Tiene que andarse con pies de plomo, y ni aún así: diga lo que diga, y haga lo que haga, será interpretado y valorado de la peor manera posible. Y no podrá ni defenderse, porque nunca nadie le dirá a la cara de qué se le acusa.
No todo es, sin embargo, negro panorama para el acosado. Como en el cuento del emperador y su traje nuevo, la situación se sustenta sobre un castillo de naipes: basta que uno de los compañeros dé un paso al frente y diga en voz alta que ese comportamiento es inmoral e intolerable para que caiga el castillo entero y quede el acosador aislado, expuesto y desarmado.
Mientras eso llega, sin embargo, las víctimas de acoso no deberían quedarse quietas. En primer lugar, es aconsejable que recurran a su comité de empresa o junta de personal, que les informen de la situación y les pidan amparo. Se echa en falta, además, una asociación de víctimas de acoso laboral, una petición a las organizaciones políticas –ahora que estamos entrando en campaña electoral- de medidas preventivas y punitivas, y una actitud social de tolerancia cero frente a este comportamiento que, como la violencia machista y tantos otros, se ceba en los más débiles.
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